COMUNICACION ENTRE PADRES E HIJOS
La
mayoría de problemas del día a día de la
convivencia familiar se resolverían, si nos esforzáramos
por tener una buena comunicación con nuestros hijos.
Hay muchas formas de hacerlo. Se puede hacer con un gesto, se
puede hacer con una mirada de complicidad, se puede hacer con
la palabra, escuchando música, leyendo, haciendo deporte...También
nos podemos comunicar silenciosamente. Sólo contemplando
unos padres junto a la cama de un hijo enfermo, mimándolo
o dándole la mano vemos el máximo de comunicación.
El silencio se hace necesario por el reposo de su hijo, pero
la comunicación no debe faltar.
Ya
se ve que para comunicarse no se necesitan palabras, sino que se necesita
afecto y que haya un clima de confianza y, ¿como conseguimos
este clima? Podemos reflexionarlo, puesto que se hace muy difícil
recibir la confianza de nuestros hijos si no hacemos un esfuerzo para
ser acogedores y estar tranquilos y de buen humor a la hora de comunicarnos.
Es imprescindible comprender a nuestros hijos; saber intuir qué
les preocupa, qué nos quieren decir o qué necesitan. La
base de la comunicación, es amar, interesarse por sus cosas y
ayudar a que ellos solos vayan resolviendo sus dificultades. Cuando
hay confianza se actúa con calma, no se improvisa y se da paz.
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